El caballo de Atila
EL CABALLO DE ATILA
El Sr. Muñoz Grau me ha concedido el honor de dedicarme una de sus “Tribunas” en el diario “La Verdad”.
Es grave que nuestro ilustre escritor empiece hablando de los extremos que se tocan y del asesinato de Muñoz Seca por un extremista, para pasar a pintar lo que, según él, conforman los dos extremismos oriolanos, el “Cartagenismo” y el “Carmonismo” Le aseguro que los conceptos “corrupción” y “anticorrupción”, son extremos, para mí, antitéticos y que, más que tocarse, se excluyen. Ahora bien, coincidimos, desde el P.C.E., con Cartagena, hace tiempo, en la batalla que se libró por el Hospital Comarcal, cuando el PSOE, desde el poder, frenaba la iniciativa social y hemos coincidido, desde I.U., con el PSOE, y también con el P.P., cada vez que ha habido que sacar adelante iniciativas socialmente positivas.
El Señor Muñoz Grau me adjetiva con un conocimiento tan profundo de mi personalidad y de mi trayectoria vital que parece que me haya parido él y no mi madre. No contento con presentarme como un asesino en potencia y un ser destructivo y pernicioso para mi partido, cual el caballo de Atila para la hierba que pisa, me acusa además de querer endiosarme. ¡Un ateo que quiere ser Dios! ¡Un Dios en mangas de camisa! ¡Una “vedette” sin pajarita! Haber sido estalinista y haber renunciado a ello, me ha vacunado contra cualquier fundamentalismo. Pero actúo, eso sí, de acuerdo con unos fundamentos ideológicos encaminados a dotar a la clase de los asalariados (a la que también pertenece el Sr. M.G.) de conciencia de clase, frente a la clase de los propietarios de los medios de producción, traficantes y mercaderes, capaces de todo para obtener y amasar riquezas...Unir, coaligar, pactar; sí, pero desde una óptica de izquierda real, transformadora. Unirse para gestionar el sistema, desde sus propios presupuestos, sin introducir los elementos redistributivos y transformadores que caracterizan al pensamiento de izquierdas, no demuestra capacidad para el pacto sino para el pasteleo y la componenda; esa capacidad, confieso no tenerla.
El Sr. M.G., quien, paradógicamente, empezó su carrera hacia la política, desde unas comisiones Pro Campus y Pro Río, deliberadamente y supuestamente desprovistas de connotaciones políticas, en las que sólo caben individualidades y no partidos, se ha erigido ahora en Doctor en la materia y se permite impartir sus lecciones de política urbi et orbi, y, cuando algo no le sale bien, echa mano del anatema. Defínase, Sr. M.G., Ud. quiso colocar la chistera, en la noble calavera de Miguel Hernández, declarándolo Caballero Cubierto a título póstumo; por culpa de I.U. le falló el intento. Usted vino después con la propuesta, esta vez, consensuada con el Grupo Mixto y el PSOE, de vestir de Caballero al Rector Pedreño y también le falló porque I.U. ha considerado que la elección de ese personaje ha de hacerse por las cofradías ¿Quien está jugando a “vedette”? Nuestro apoyo a lo público, lo laico y lo gratuito de la enseñanza a todos los niveles, no ha dado lugar a dudas en ningún momento. Permítasenos, sin embargo, la mayor cautela, cuando de conveniar con la Iglesia se trata.
No pretendemos, desde I.U., derrotar a nadie; sencillamente queremos ganar electorado, Queremos ser más en el ayuntamiento para luchar más y mejor por una Orihuela en que prevalezcan los valores de trabajo y ecología, de honradez, de solidaridad, de justicia, de servicio, de ciudadanía, de libertad, de igualdad..., en definitiva, queremos llenar de contenido las palabras DEMOCRACIA y también IZQUIERDAS hoy adulteradas por los valores prepotentes y caciquiles dominantes.
José Martínez Carmona
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