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Blog Pepe Martínez Carmona

memorias 6

Un tío mío, casado con una hermana de mi madre, era limpia botas. Todos los señoritos que necsesitaban sus servicios sabían donde encontrarle: delante del Casino. Allí se instalaba desde siempre con su banqueta, su caja, sus betunes, sus cepillos, sus trapos y sus muletas, pues era cojo. Allí lo dejamos cuando nos fuimos a África. Dieciocho años más tarde, muerto ya mi padre en Orán, regresé a mi pueblo. Mi tío José, el betunero, continuaba en el mismo sitio, con sus mismos atriles y haciendo lo mismo: lustrar botas delante del Casino. Vértigo me da pensar en esas vidas. Murió a los pocos años como se seca una morera centenaria que repartió sombra y oxígeno, brindó fruto, cobijó pájaros, alimentó gusanos de la seda, embelleció el paraje..., pero que nunca lo supo.

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