Sobre Antonio Gutiérrez. Un poco de historia:
La entrada de Antonio Gutiérrez en el Congreso de la mano del PSOE fue para mí la crónica de una trayectoria anunciada. A finales del año 95 ---yo era entonces concejal de I.U. en el ayuntamiento de Orihuela---, CC.OO. se preparaba para un congreso en el que la cúpula sindical que capitaneaba A.G. iba a despojar al sindicato de sus rasgos socio-políticos y asamblearios para, con el pretexto de la “independencia”, conducirlo bajo el paraguas de las instituciones entonces dominadas por el PSOE. Este cambio de rumbo, que ponía a los trabajadores de rodillas ante el felipismo gobernante y la patronal, provocó mi carta abierta publicada el 21 de diciembre en el diario “Información” de Alicante. “El País” desestimó la publicación con esta escueta y significativa nota firmada por el entonces subdirector, Hermann Tertsch: “ Le agradezco el envío de su artículo, que nos ha parecido muy interesante. Sin embargo, lamento tener que comunicarle, debido a razones de espacio y oportunidad, el Consejo de Lectura del diario ha desestimado su publicación.”
Decía en ese escrito, entre otras cosas: “...Para ti, el aparato felipista que dirige el PSOE continúa siendo de izquierdas, pese a su política atlantista, a su liberalismo thatcheriano, a su connivencia con la derecha catalana, a su política antisocial; pese a la retahíla de bribonazos, bribones y briboncetes que han mamado y maman de la teta común, el tráfico de influencias, el clientelismo, los fondos reservados, etcétera, etcétera...”. En marzo 2004 sentí vergüenza ajena, viendo por la tele cómo A.G., ya en la lista del PSOE, intentaba abrazar a Felipe González, ocupado en saludar a otras personas. Ese abrazo a quien, supuestamente, castigó con varias huelgas generales, representa un documento antológico que ilustra la trayectoria de “mediterráneo corruptible” del hoy diputado. En este sentido, resultan sumamente ilustrativas las palabras utilizadas en una carta remitida a un amigo afincado en México, firmada el 5 de diciembre del 96, para comprender el espectacular y vergonzoso cambio de rumbo que sufrieron las CC.OO. después de Marcelino Camacho: “Como buen mediterráneo, no creo en los “puros”, la pureza celosamente guardada sólo engendra... infecundidad. Aunque sea una contradicción en sus términos, es real como la vida biológica; quien se mantiene en la pureza mucho tiempo pierde la oportunidad de fecundar una nueva vida”. El ejemplo del personaje es emblemático puesto que, sin lugar a dudas, su vida ha cambiado y cambiará todavía más, de acuerdo con ese principio que nada tiene que ver con puritanismos sexuales… ¿Un ministerio quizás?
Los méritos que abrieron a A.G. las puertas del PSOE:
Las Generales del 96 marcaron el vértice de la influencia de la I.U. impulsada por Julio Anguita. El PSOE, que había perdido las elecciones, veía como, lenta pero segura, I.U. progresaba, legislatura tras legislatura, desde el 86 (935.504 votos) hasta el 96 (2.629.846 votos) ¡Más de 169.000 votos de aumento por año! La obsesión del PSOE era cómo debilitar a I.U. para trasvasar sus votos. Aprovechando la división estructural de lo social y lo político, Antonio Gutiérrez cumplió con el cometido de minar el terreno sindical debajo de los pies de Anguita; Garrido, Almeida... hicieron lo mismo en el terreno político. Transformaron lo que fue una módica victoria que añadía tres diputados al grupo parlamentario en una derrota sin paliativos con un claro culpable, el artífice visible del crecimiento de I.U., Julio Anguita. El mensaje anti-Anguita de A.G. era un claro guiño al sistema bipartidista ---P.P.-P.S.O.E.--- en el que estaba deseoso de situarse. Ahora bien, la propensión a la impureza le ha llevado a cabalgar otros potros: Coqueteó con el P.P. de Orihuela aceptando en el mes de julio del 2000 el nombramiento de “Caballero Portaestandarte de la insignia del Oriol”, propuesto por Medina, el alcalde PePero hoy imputado por indicios de corrupción ---¡París bien vale una misa!---: Coqueteando con el P.P., A.G. demostraba al PSOE su moderación y maleabilidad. El P.P. de Orihuela era coherente. A la lista de notables servidores del sistema establecido como son Rita Barberá, Julio de España, Luis Fernando Cartagena, Eduardo Zaplana, Antonio Rodríguez Barberá, había que añadir el colofón: Antonio Gutiérrez. La historia de Orihuela le recordará siempre por esa pirueta. En el fondo y en la forma, Medina recompensaba en él el regreso del hijo pródigo al redil del pensamiento único (y su doble lenguaje); le recompensaba por “haber sacado a las CC.OO. del Parque Jurásico de la lucha de clases”, ---según declaración pública de Vizcaíno Casas, promotor de Empresas de Trabajo Temporal--- le recompensaba por haber cedido el timón del sindicato a Fidalgo, autor de esta célebre frase que “La Vanguardia” plasmó para la posteridad: “A todos nos ha ido bien con la forma de gobernar el P.P. en los últimos cuatro años, por tanto, lo lógico es no cambiar de palo, ya que se debilitaría la cohesión social y se perderían los beneficios de la ausencia de conflictividad.”
Queda claro que cuando mis paisanos, también los de A.G., me preguntaban: “¿Estarás contento por la victoria de la izquierda?” Les decía: Estoy contento porque ha perdido el P.P.; desgraciadamente, la victoria del PSOE no significará una mejora en las condiciones de vida de la clase trabajadora, ni propiciará ningún cambio que pueda considerarse socialista.”
Ahora, una vez más, pasa el prohombre por Orihuela diciendo generalidades anodinas. La responsabilidad de que Orihuela se haya quedado sin industria la tienen “los condicionantes que han marcado el desarrollo socioeconómico de Orihuela, porque se derivó a Elche, (ello) ha obligado a la gente a desarrollar una gran capacidad emprendedora y la astucia necesaria para buscarse la vida”. ¿La gente? ¿Capacidad emprendedora? ¿Astucia? ¿Buscarse la vida? ¿De que gente habla Antonio Gutiérrez? No esperemos que ponga nombre a esos condicionantes: el conservadurismo de la jerarquía eclesial, los sempiternos y rancios gobiernos municipales ---eso sí, “democráticamente” elegidos--- y el carácter cerril y corrupto de los grandes “emprendedores” oriolanos que, en vez de industrializar, han preferido mangonear con los políticos y especular. Poner nombres significaría enemistades y A.G. es amigo de todo el mundo, hasta de Cuevas. ¿“La soberanía está en las manos de los ciudadanos de a pie”? Palabras. Votar cada cuatro años, condicionados por una ley D´Hont restrictiva, por los créditos bancarios millonarios que se puedan gastar en propaganda, en cenas, en fiestas, en encuestas engañosas, en ostentar poder, sin que exista el derecho a revocar al elegido si incumple sus promesas electorales, ¿Es eso soberanía? A.G. confunde o quiere confundir “democracia representativa” ---el cheque en blanco para cuatro años--- con la inexistente “democracia participativa”: revocabilidad de los cargos elegidos.
Atentamente:
José Martínez Carmona
DNI 74 154 606-F